
Pocas cosas reconfortan tanto al final del día como un buen plato de crema de verduras caliente. Son la cena perfecta: ligeras, saciantes, fáciles de digerir y una forma estupenda de tomar la ración de verdura que muchas veces falta durante el día. Además, se preparan prácticamente solas y admiten infinitas variaciones según lo que tengas en la nevera.
En esta guía encontrarás ocho cremas de verduras fáciles para cenar, además de los trucos para que queden suaves, sabrosas y con la textura perfecta. Ideales para cualquier época del año y para toda la familia, desde los más pequeños hasta los que cuidan la línea.
Por qué las cremas de verduras son la cena perfecta
Las cremas de verduras reúnen todo lo que buscamos en una cena: son ligeras y bajas en calorías, pero a la vez reconfortantes y saciantes, sobre todo si las completas con un toque de proteína. Al estar trituradas, resultan muy fáciles de digerir, lo que las hace ideales para la noche, cuando el cuerpo agradece comidas suaves.
Otra gran ventaja es que son una forma perfecta de aumentar el consumo de verdura casi sin darte cuenta. Un solo plato puede concentrar tres o cuatro vegetales distintos, aportando fibra, vitaminas y minerales. Y como se conservan muy bien, son perfectas para el [meal prep o batch cooking]: haz una olla grande y tendrás cenas listas para varios días.
1. Crema de calabacín

La más clásica, suave y ligera de todas. Perfecta para iniciarse en el mundo de las cremas.
Ingredientes: 2 calabacines · 1 cebolla · 1 quesito light · caldo de verduras · aceite de oliva, sal y pimienta.
Elaboración:Sofríe la cebolla picada en una cazuela con un poco de aceite hasta que esté transparente. Añade los calabacines troceados (con piel, para más nutrientes y color) y rehoga un par de minutos. Cubre con caldo de verduras y cuece unos quince minutos, hasta que el calabacín esté tierno. Tritura con el quesito light, salpimienta y listo. Una crema sedosa, ligera y que gusta a todo el mundo, ideal para cenar sin pesadez.
2. Crema de calabaza

Dulce, aterciopelada y de un color espectacular. La reina del otoño y el invierno.
Ingredientes: 500 g de calabaza · 1 zanahoria · 1 cebolla · 1 patata pequeña · caldo de verduras · una pizca de nuez moscada, aceite y sal.
Elaboración:Sofríe la cebolla, añade la calabaza, la zanahoria y la patata troceadas, y rehoga unos minutos. Cubre con caldo y cuece unos veinte minutos hasta que todo esté tierno. Tritura hasta obtener una crema fina y termina con una pizca de nuez moscada, que combina de maravilla con la calabaza. Su dulzor natural la hace irresistible y aporta una buena dosis de betacarotenos y vitamina A.
3. Crema de calabacín y puerro

Una variante más aromática del clásico, gracias al toque suave del puerro. Muy ligera y digestiva.
Ingredientes: 2 calabacines · 1 puerro · 1 patata pequeña · caldo de verduras · aceite de oliva, sal y pimienta.
Elaboración:Sofríe el puerro en rodajas hasta que se ablande, sin que llegue a dorarse. Incorpora el calabacín y la patata troceados, rehoga un par de minutos y cubre con caldo. Cuece unos quince minutos y tritura hasta que quede fina. La patata aporta cremosidad sin necesidad de nata, y el puerro le da un aroma delicado. Una cena ligera, reconfortante y muy fácil de digerir.
4. Crema de zanahoria y jengibre

Original, con un punto picante y muchísimas propiedades. Diferente y deliciosa.
Ingredientes: 5 zanahorias · 1 cebolla · un trozo de jengibre fresco · 1 patata · caldo de verduras · aceite y sal.
Elaboración:Sofríe la cebolla, añade las zanahorias y la patata troceadas y un trozo de jengibre rallado. Rehoga un par de minutos para que el jengibre suelte su aroma. Cubre con caldo y cuece unos veinte minutos. Tritura hasta obtener una crema fina y de color vibrante. El jengibre aporta un toque ligeramente picante y propiedades antiinflamatorias, mientras que la zanahoria suma dulzor y vitaminas. Una crema tan saludable como sabrosa.
5. Crema de brócoli

Verde, nutritiva y cargada de propiedades. Una de las cremas más saludables que puedes preparar.
Ingredientes: 1 brócoli · 1 cebolla · 1 patata · 1 quesito light · caldo de verduras · aceite, sal y pimienta.
Elaboración:Sofríe la cebolla y añade el brócoli en ramilletes y la patata troceada. Rehoga un par de minutos, cubre con caldo y cuece unos quince minutos, sin pasarte para que el brócoli conserve su color y nutrientes. Tritura con el quesito y salpimienta. El brócoli es una de las verduras más completas, rica en vitamina C, fibra y antioxidantes. Una crema verde, suave y muy saciante para cenar ligero.
6. Crema de champiñones

Intensa, sabrosa y con un punto gourmet. Sorprende por lo cremosa que queda sin apenas grasa.
Ingredientes: 400 g de champiñones · 1 cebolla · 1 puerro · 1 chorrito de leche evaporada · caldo de verduras · aceite, sal y pimienta.
Elaboración:Sofríe la cebolla y el puerro, añade los champiñones laminados y rehoga hasta que suelten el agua y se doren ligeramente, lo que concentra su sabor. Cubre con caldo y cuece diez minutos. Tritura con un chorrito de leche evaporada para darle cremosidad sin nata. Una crema intensa y aromática, con el sabor terroso de los champiñones, perfecta para una cena con un toque especial.
7. Crema de guisantes y menta

Fresca, ligera y con un color verde precioso. Una combinación sorprendente y muy elegante.
Ingredientes: 400 g de guisantes (frescos o congelados) · 1 cebolla · unas hojas de menta fresca · caldo de verduras · aceite, sal y pimienta.
Elaboración:Sofríe la cebolla y añade los guisantes, rehogando un par de minutos. Cubre con caldo y cuece apenas diez minutos, ya que los guisantes se hacen rápido. Tritura junto con unas hojas de menta fresca, que aportan un frescor inesperado y delicioso. Salpimienta y sirve. Los guisantes aportan proteína vegetal y fibra, lo que hace esta crema más saciante de lo que parece.
8. Crema de tomate asado

Con un sabor profundo e intenso que solo da el asado. Muy diferente a la típica sopa de tomate.
Ingredientes: 6 tomates maduros · 1 cebolla · 1 diente de ajo · un poco de albahaca · caldo de verduras · aceite de oliva, sal y pimienta.
Elaboración:Asa los tomates partidos por la mitad junto con la cebolla y el ajo en el horno a 200 °C durante 25 minutos con un hilo de aceite. El asado carameliza los azúcares del tomate y potencia su sabor. Tritura las verduras asadas con un poco de caldo hasta lograr la textura deseada y aromatiza con albahaca fresca. Una crema con un sabor mucho más intenso y dulce que la versión hervida, ligera y llena de licopeno, el antioxidante estrella del tomate.
Cómo convertir tu crema en una cena completa
Una crema de verduras es ligera por naturaleza, pero si quieres que sacie de verdad y se convierta en plato único, solo tienes que añadirle una fuente de proteína. Unos tacos de pavo o pollo a la plancha, un huevo poché, unas gambas salteadas o incluso unos garbanzos crujientes transforman la crema en una cena equilibrada y completa. Tienes más ideas de cenas saciantes en nuestro artículo de [cenas bajas en calorías que llenan de verdad].
Para enriquecerla sin recurrir a grasas innecesarias, puedes añadir un toque de semillas, un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo o unos picatostes integrales caseros. Pequeños extras que suman sabor y textura sin convertir tu cena ligera en algo pesado.